martes, 14 de septiembre de 2010

Primavera, época de renacer

Nuevas esperanzas, nuevos comienzos, nuevas relaciones. La tierra vuelve a despertar. Es la fiesta de la siembra. La fiesta de la fertilidad, de Ostara o Eostre, diosa anglosajona, ella cabalga en el punto de equilibrio entre los luminosos días y las oscuras noches.

Ostara aporta una energía optimista mientras celebramos el comienzo de la primavera. Este es un momento de equilibrio, día y noche equivalentes, pero también un momento de esperanza, ya que, a partir de la noche del 23 de setiembre, la luz volverá a conquistar la oscuridad. Marca el tiempo de la renovación y el renacimiento. Es la fiesta de la alegría y del romance.

Desde hace siglos se pintan huevos y se colocan en los santuarios de la diosa en todo el mundo. Según una leyenda druida, un huevo encontrado ese día era un huevo sanador. El huevo ha sido durante mucho tiempo el símbolo universal de la fertilidad.

En esta época, la vida vegetal reverdece y es cada vez más abundante; los árboles y las flores son fecundados con polen y los animales salen de su hibernación.

Considera la posibilidad de seguir un ayuno corto, o un día o dos de desintoxicación. Tras pasar el invierno comiendo alimentos ricos, a menudo nuestros cuerpos acumulan toxinas. Para limpiarlo, bebe tisanas y agua de manantial, y come frutas frescas, verduras y frutos secos. Evita el azúcar, los productos lácteos, la cafeína, las carnes rojas y los alimentos procesados. Te sentirás más ligero y tendrás más energía.

Levántate al alba y prepárate con esmero. Los planetas requieren tu atención para describir y explicar tus límites. Limpia tu aura, toma un baño y viste ropa limpia. Visita un río claro, un lago o el océano y se testigo de la luz que baila en el agua. Medita. Si lanzas un pequeño cristal al agua, en el momento en que se zambulle deberías ver un atisbo de tu viaje y quizá, si tienes mucha suerte, a la ondina que baila en la bruma matutina.

Decora un huevo duro con símbolos que representen tus sueños y objetivos. Entiérralo en tu jardín para incubar tus deseos.

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