“Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve…” John Lennon
Alguna vez han pensado porque a veces sentimos que es tan difícil todo, nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro trabajo, etc. Por qué a pesar de que luchamos con todas nuestras fuerzas, sentimos como que no encajamos en el mundo, como que estamos en otra frecuencia y no hacemos contacto con el planeta.
Todos nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y nuestros padres o las personas que nos criaron, nos enseñaron a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. Desde niños, papá, mamá, el colegio, la religión, etc. nos introdujeron miles de reglas en nuestras mentes para enseñarnos a soñar. Pero donde están nuestros propios sueños? Son propios o son los sueños de los demás?
Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre.
Fuimos domesticados, de la misma manera como domesticamos a un perro o a un gato, con un sistema de premios y castigos. Cuando no obedecíamos las reglas nos castigaban, cuando las cumplíamos, nos premiaban.
Por eso, por sentir miedo a ser rechazados, a ser castigados empezamos a fingir ser lo que no éramos, este miedo se convirtió en el miedo a no ser lo bastante buenos.
Hay algo en nuestra mente que lo juzga todo y a todos. Pero quien dice que el sueño que nos inculcaron sea justo? La verdadera justicia consiste en pagar sólo una vez por cada error. Lo que es verdaderamente injusto es pagar varias veces por el mismo error.
El ser humano es el único animal sobre la tierra que paga miles de veces por el mismo error. De la misma manera, cuántas veces hacemos que nuestros hijos, nuestros padres o nuestra pareja paguen por el mismo error? Cada vez que recordamos el error los culpamos de nuevo y hacemos que vuelvan a pagar por ello. Y sufrimos una y otra vez.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que el sueño que heredamos de nuestros padres y de la sociedad esta lleno de dolor, de miedo, de guerras y de injusticias. Si observamos a nuestra sociedad, comprobamos que es un lugar en el que resulta muy difícil vivir, porque esta gobernado por el miedo.
Nos resulta imposible ver quiénes somos verdaderamente. Esta es la razón por la cual nos resistimos a la vida. Estar vivos es nuestro mayor miedo. No es la muerte; el mayor miedo es arriesgarnos a vivir y expresar lo que realmente somos.
Los seres humanos nos castigamos a nosotros mismos sin cesar por no ser como creemos que deberíamos ser. Nadie en toda tu vida, te ha maltratado más que tú mismo. El límite del maltrato que tolerarás de otra persona es exactamente el mismo al que te sometes tú.
El otro día leí el libro LOS CUATRO ACUERDOS del Dr. Miguel Ruiz y encontré la solución para empezar de nuevo. Si queremos vivir con alegría, hay que hallar la valentía necesaria para romper los acuerdos que se basan en el miedo y recuperar nuestro poder personal.
El primer acuerdo es el más difícil, SER IMPECABLE CON TUS PALABRAS, por qué tus palabras? Porque tienen el poder para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Son una fuerza, constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida. Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, pero son como una espada de doble filo, pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea, según cómo las uses, tu eliges si te liberarán o te esclavizarán. Una palabra es como un hechizo y los humanos utilizamos las palabras como magos de magia negra, hechizándonos los unos a los otros imprudentemente.
Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si llamas a alguien estúpido, puede parecer que utilizas esa palabra contra esa persona, pero en realidad la estas usando en tu contra, porque esa persona te odiará por eso y su odio no será bueno para ti. Si te amo, tú me amarás. Si te insulto, me insultarás.
Cuando eres impecable con tus palabras, eres inmune frente a cualquier persona que te lance un hechizo, tu mente deja de ser un campo fértil para las palabras que surgen de la magia negra. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras. Utiliza tus palabras apropiadamente, empléalas para compartir amor. Usa la magia blanca empezando por ti.
El segundo acuerdo es NO TOMARTE NADA PERSONALMENTE, este acuerdo les debo de compartir que ha cambiado mi vida. El tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos, porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. Los demás tienen sus propias opiniones según sus creencias, de modo que nada de lo que piensen de mí estará realmente relacionado conmigo, sino con ellos.
Sea lo que sea lo que la gente haga, piense o diga, no lo tomes personalmente. Si te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti, al igual si dice que eres una porquería, Ninguno de los dos comentarios me puede afectar porque yo sé lo que soy. Cuando realmente vemos a los demás tal como son sin tomárnoslo personalmente, lo que hagan o digan no nos dañará. El mundo enteró puede contar chismes sobre ti, pero si no te los tomas personalmente, serás inmune a ellos. Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás.
Cuando nos acostumbremos a no tomarnos nada personalmente, no necesitaremos depositar nuestra confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás, sólo eres responsable de ti mismo.
El tercer acuerdo consiste en NO HACER SUPOSICIONES, tendemos a hacer suposiciones de todo, el problema es que al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento. Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos con las personas que supuestamente amamos. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar. Creemos que hacer preguntas es peligroso y que la gente que nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Una vez que escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.
El último acuerdo es HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS. Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero recuerda que eso va a variar de un momento a otro. No es igual nuestra energía cuando nos despertamos renovados que por la noche cuando estamos agotados. Lo máximo que puedas hacer será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo, o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado o celoso. Independientemente del resultado, sigue haciendo lo máximo que puedas, ni más ni menos. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, culpas y reproches. Si siempre haces lo máximo que puedas, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. Y si no esperas una recompensa, es posible que incluso llegues a conseguir más de lo que hubieses imaginado. Si nos gusta lo que hacemos y si siempre hacemos lo máximo que podemos, entonces disfrutaremos realmente nuestra vida. La acción consiste en vivir con plenitud. La inacción es nuestra forma de negar la vida y consiste en sentarse delante del televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar lo que eres. Expresar lo que eres es emprender la acción. Una idea, si no se lleva a cabo, no producirá ninguna manifestación, ni resultados ni recompensas. Emprender la acción es estar vivo. Es arriesgarse a salir y expresar tu sueño. Es dejar ir el pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora. Sea lo que sea lo que la vida te arrebate, permite que se vaya. Cuando entregas y dejas ir el pasado, te permites estar plenamente vivo en el momento presente. Dejar ir el pasado significa disfrutar del sueño que acontece ahora mismo. No te resista a que la vida pase por ti, porque es Dios que pasa a través de ti. Tu existencia prueba por sí sola, la existencia de Dios. Tu existencia prueba la existencia de la vida y la energía.
Di que no cuando quieras decir no, y di que sí cuando quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo.
No esperes ser siempre impecable con tus palabras. Tus hábitos rutinarios son demasiado fuertes y están firmemente arraigados a tu mente. Pero puedes hacer lo máximo posible. No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente; sólo haz lo máximo que puedas. No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, pero sí puedes hacer lo máximo posible.
Hoy es el principio de un nuevo sueño…
Alguna vez han pensado porque a veces sentimos que es tan difícil todo, nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro trabajo, etc. Por qué a pesar de que luchamos con todas nuestras fuerzas, sentimos como que no encajamos en el mundo, como que estamos en otra frecuencia y no hacemos contacto con el planeta.
Todos nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y nuestros padres o las personas que nos criaron, nos enseñaron a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. Desde niños, papá, mamá, el colegio, la religión, etc. nos introdujeron miles de reglas en nuestras mentes para enseñarnos a soñar. Pero donde están nuestros propios sueños? Son propios o son los sueños de los demás?
Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre.
Fuimos domesticados, de la misma manera como domesticamos a un perro o a un gato, con un sistema de premios y castigos. Cuando no obedecíamos las reglas nos castigaban, cuando las cumplíamos, nos premiaban.
Por eso, por sentir miedo a ser rechazados, a ser castigados empezamos a fingir ser lo que no éramos, este miedo se convirtió en el miedo a no ser lo bastante buenos.
Hay algo en nuestra mente que lo juzga todo y a todos. Pero quien dice que el sueño que nos inculcaron sea justo? La verdadera justicia consiste en pagar sólo una vez por cada error. Lo que es verdaderamente injusto es pagar varias veces por el mismo error.
El ser humano es el único animal sobre la tierra que paga miles de veces por el mismo error. De la misma manera, cuántas veces hacemos que nuestros hijos, nuestros padres o nuestra pareja paguen por el mismo error? Cada vez que recordamos el error los culpamos de nuevo y hacemos que vuelvan a pagar por ello. Y sufrimos una y otra vez.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que el sueño que heredamos de nuestros padres y de la sociedad esta lleno de dolor, de miedo, de guerras y de injusticias. Si observamos a nuestra sociedad, comprobamos que es un lugar en el que resulta muy difícil vivir, porque esta gobernado por el miedo.
Nos resulta imposible ver quiénes somos verdaderamente. Esta es la razón por la cual nos resistimos a la vida. Estar vivos es nuestro mayor miedo. No es la muerte; el mayor miedo es arriesgarnos a vivir y expresar lo que realmente somos.
Los seres humanos nos castigamos a nosotros mismos sin cesar por no ser como creemos que deberíamos ser. Nadie en toda tu vida, te ha maltratado más que tú mismo. El límite del maltrato que tolerarás de otra persona es exactamente el mismo al que te sometes tú.
El otro día leí el libro LOS CUATRO ACUERDOS del Dr. Miguel Ruiz y encontré la solución para empezar de nuevo. Si queremos vivir con alegría, hay que hallar la valentía necesaria para romper los acuerdos que se basan en el miedo y recuperar nuestro poder personal.
El primer acuerdo es el más difícil, SER IMPECABLE CON TUS PALABRAS, por qué tus palabras? Porque tienen el poder para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Son una fuerza, constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida. Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, pero son como una espada de doble filo, pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea, según cómo las uses, tu eliges si te liberarán o te esclavizarán. Una palabra es como un hechizo y los humanos utilizamos las palabras como magos de magia negra, hechizándonos los unos a los otros imprudentemente.
Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si llamas a alguien estúpido, puede parecer que utilizas esa palabra contra esa persona, pero en realidad la estas usando en tu contra, porque esa persona te odiará por eso y su odio no será bueno para ti. Si te amo, tú me amarás. Si te insulto, me insultarás.
Cuando eres impecable con tus palabras, eres inmune frente a cualquier persona que te lance un hechizo, tu mente deja de ser un campo fértil para las palabras que surgen de la magia negra. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras. Utiliza tus palabras apropiadamente, empléalas para compartir amor. Usa la magia blanca empezando por ti.
El segundo acuerdo es NO TOMARTE NADA PERSONALMENTE, este acuerdo les debo de compartir que ha cambiado mi vida. El tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos, porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. Los demás tienen sus propias opiniones según sus creencias, de modo que nada de lo que piensen de mí estará realmente relacionado conmigo, sino con ellos.
Sea lo que sea lo que la gente haga, piense o diga, no lo tomes personalmente. Si te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti, al igual si dice que eres una porquería, Ninguno de los dos comentarios me puede afectar porque yo sé lo que soy. Cuando realmente vemos a los demás tal como son sin tomárnoslo personalmente, lo que hagan o digan no nos dañará. El mundo enteró puede contar chismes sobre ti, pero si no te los tomas personalmente, serás inmune a ellos. Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás.
Cuando nos acostumbremos a no tomarnos nada personalmente, no necesitaremos depositar nuestra confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás, sólo eres responsable de ti mismo.
El tercer acuerdo consiste en NO HACER SUPOSICIONES, tendemos a hacer suposiciones de todo, el problema es que al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento. Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos con las personas que supuestamente amamos. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar. Creemos que hacer preguntas es peligroso y que la gente que nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Una vez que escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.
El último acuerdo es HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS. Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero recuerda que eso va a variar de un momento a otro. No es igual nuestra energía cuando nos despertamos renovados que por la noche cuando estamos agotados. Lo máximo que puedas hacer será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo, o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado o celoso. Independientemente del resultado, sigue haciendo lo máximo que puedas, ni más ni menos. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, culpas y reproches. Si siempre haces lo máximo que puedas, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. Y si no esperas una recompensa, es posible que incluso llegues a conseguir más de lo que hubieses imaginado. Si nos gusta lo que hacemos y si siempre hacemos lo máximo que podemos, entonces disfrutaremos realmente nuestra vida. La acción consiste en vivir con plenitud. La inacción es nuestra forma de negar la vida y consiste en sentarse delante del televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar lo que eres. Expresar lo que eres es emprender la acción. Una idea, si no se lleva a cabo, no producirá ninguna manifestación, ni resultados ni recompensas. Emprender la acción es estar vivo. Es arriesgarse a salir y expresar tu sueño. Es dejar ir el pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora. Sea lo que sea lo que la vida te arrebate, permite que se vaya. Cuando entregas y dejas ir el pasado, te permites estar plenamente vivo en el momento presente. Dejar ir el pasado significa disfrutar del sueño que acontece ahora mismo. No te resista a que la vida pase por ti, porque es Dios que pasa a través de ti. Tu existencia prueba por sí sola, la existencia de Dios. Tu existencia prueba la existencia de la vida y la energía.
Di que no cuando quieras decir no, y di que sí cuando quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo.
No esperes ser siempre impecable con tus palabras. Tus hábitos rutinarios son demasiado fuertes y están firmemente arraigados a tu mente. Pero puedes hacer lo máximo posible. No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente; sólo haz lo máximo que puedas. No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, pero sí puedes hacer lo máximo posible.
Hoy es el principio de un nuevo sueño…