Este 21 de junio es el Solsticio de Invierno, es un día especial, porque nos indica que la noche dura la misma cantidad de horas que el día.
La Madre Naturaleza trabaja sabiamente, ella conoce sus tiempos y sus ciclos para renacer.
Si pudiéramos abstraernos por un momento y tomar conciencia de todo lo que sucede a nuestro alrededor, aprenderíamos muchas cosas importantes para nuestro crecimiento.
El invierno es el tiempo donde la tierra te gesta para que renacer en la primavera.
Así como los árboles entregan sus hojas, sus ramas sirven para hacer los nidos, los deshielos dan el agua para beberla y la nieve nos cubre con su manto blanco para purificarnos. Así nuestros sueños nacen, se aclaran y fortalecen para que puedan florecer.
Para poder tener esto más claro, pide la ayuda del Oso, cómo es eso? Es fácil, piensa en un Oso, imagínalo y observa su comportamiento. El Oso sale en búsqueda de la miel, de la dulzura de la verdad, recogiéndolo en el agujero del tronco de un viejo árbol. En el invierno, el Oso se recoge a su caverna-vientre para hibernar y asimilar las experiencias del año que pasó.
Para poder concretar los sueños que cargamos en el corazón, debemos dominar el arte de la introspección. Para ser como el Oso y poder penetrar en la caverna-vientre, tenemos que sintonizar con las energías de la Madre Tierra. Todo y cualquier ser humano posee la capacidad de aquietar su mente, de penetrar en el silencio para recoger las respuestas y, por fin, de saber.
Diversas tribus han llamado a este espacio interior de conocimiento como la Morada de los Sueños.
Imagina tu cabeza, visualiza tu cerebro desde arriba, verás un círculo, el sur se sitúa en la frente, el norte en la parte trasera del cráneo, el oeste en el hemisferio derecho y el este en el hemisferio izquierdo. Según los Indios Navajo, en la Rueda Medicinal, el Oso está al oeste, en el lado derecho, y, por lo tanto, en la porción intuitiva del cerebro.
Cuando sale para hibernar, el Oso busca la caverna: el centro de los cuatro lobos, donde se sitúa la glándula pineal. Mientras el Oso hiberna y sueña en su caverna, está recogiendo las respuestas y las soluciones para sus problemas. Encontrándolas, el Oso renace en la primavera, con el mismo frescor de las flores que ahora se abren al calor del sol.
Por tiempos inmemorables, todos los buscadores de visiones caminaron el camino del silencio, calmando el torbellino interior, para alcanzar el canal o la glándula pineal. Al escoger el Oso, el poder del conocimiento te está invitando a bucear en el Silencio y a penetrar en la Morada de los Sueños. Buceando en el Silencio permitirás que tus sueños se hagan realidad. Esta es a la fuerza del Oso.
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