viernes, 15 de mayo de 2009

SOY LIBRE

Estas palabras contienen el significado de nuestra creación, es el principal derecho de todos los seres humanos, toda la humanidad ha luchado durante años por conseguirla... pero que hacemos con este apreciado regalo?? Alguna vez te has puesto ha pensar que haces con tu libertad?

La Convención sobre la Esclavitud, promovida por la Sociedad de Naciones desde el 9 de marzo de 1927 termina oficialmente con la esclavitud y crea un mecanismo internacional para perseguir a quienes la practican. Las Naciones Unidas, como heredera de la Sociedad de Naciones, asume los compromisos de la Convención.
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Lindas palabras no? Y qué hacemos nosotros, realmente las practicamos? Cuáles son tus cadenas? De qué o quien eres esclavo? Será acaso de una relación que te lastima, de una situación que te humilla, del dinero, de una imagen, de algún vicio, de lo que opinan los demás sobre ti, del control que quieres ejercer en la vida de otros?

Tan fuerte es ese amo que te has impuesto? Por qué no puedes pararte y decir SOY LIBRE! y quiero vivir así y por tal motivo CORTO con aquello que no me deja ser feliz, que no me permite avanzar.

Cada día que empieza es una nueva oportunidad para ponerle fin al dolor, todo esta en tomar la decisión, el Universo premia a todas aquellas personas VALIENTES que se atreven a dar un cambio, a pesar de los comentarios de los demás, a pesar del miedo de enfrentarse a algo nuevo, a lo desconocido.

Es más cómodo no hacer nada y quedarse así, atrapado, lamentándonos de nuestra “mala suerte” o mejor dicho “de nuestras malas decisiones” y lamernos las heridas.
Nos dejamos ganar por el desaliento que es un sentimiento que nos paraliza, que roba la energía de seguir luchando.

Ante esto tenemos tres posibilidades: Nos callarnos y conformarnos con nuestro cruel destino, o nos volvemos personas que todo el tiempo están quejándose y están viendo la forma de cómo vengarse contra la vida o también tenemos la opción que al ver la cadena que nos ata, tomamos conciencia y buscamos soluciones para liberarnos.

Todo cambio exige un riesgo, un desafío, un sacrificio... que la mayoría de las veces es doloroso porque nos obliga a crecer, pero la recompensa de luchar por nuestra felicidad es inimaginable.
Los invito a reflexionar y a buscar dentro de sus corazones cuales son sus cadenas y cuando las hayan encontrado, tengan el valor de arrancarlas con todas sus fuerzas y sacarlas de una vez por todas de sus vidas.

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